Guido Crepax es uno de los historietistas que ha legado al mundo no sólo una obra ampliamente prolífica, también dejó para deleite de sus seguidores, y de los amantes de este género en general, al personaje de Valentina, una sensual fotógrafa de bob negro que emergió como heroína, aunque nació a la sombra de Philip Rembrandt, el famoso Neutrón.

Teóricos como Oscar Masotta y Francesca Lladó han ocupado parte de su trabajo al estudio del surgimiento de Valentina y la construcción de este personaje, que es sumamente complejo, en especial por el carácter onírico que está siempre presente a lo largo de la serie y sus aspectos psicológicos y emocionales.

Valentina 2El historietista nacido en Milán quiso dar a su vez una dimensión erótica a su obra, algo que podemos identificar en otros de sus personajes: Bianca (1998), Anita (1972) o Belinda (1983). Valentina apareció por primera vez en el segundo número de Linus en el año 1965 y desde entonces Crepax supo que esta mujer había llegado para quedarse, convirtiéndose con el paso de los años en su obra más alabada y conocida.

Louise Brooks, actriz estadounidense de cine mudo y protagonista de producciones como La caja de Pandora en el año 1929, fue el personaje que sirvió de inspiración para la creación de Valentina. El carnet de identidad de esta enigmática heroína aclara que nació en Milán el 25 de diciembre del año 42 y su vida finalizó a los 53 años de edad en la última página de un comic, que llevó por nombre Al diavolo Valentina!

Valentina 3Marcello Bernardi, otro teórico interesado en la propuesta de Crepax, asegura que el erotismo de Valentina es sumamente sofisticado, especialmente porque la serie no fue creada como un producto de consumo, sino por el contrario, como una propuesta argumental y artística muy firme, lo que le permitió al autor y a su obra participar en eventos como la Trienal Bovisa 2008 – 2009, además de protagonizar múltiples exposiciones sobre su personaje, organizadas la mayoría de ellas en Italia.

La literatura también ocupó buena parte del trabajo de Crepax, de tal modo que el historietista milanés adaptó a este formato dos relatos de Edgar Allan Poe, una versión de Emmanuelle de Emmanuelle Arsan, Justine, una de las polémicas obras del marqués de Sade y su último trabajo fue una adaptación de Frankenstein de Mary Shelley, que fue publicada en el año 2002.