“Pongamos a Shakespeare donde debe estar: en el escenario”.
Orson Welles

 

Especialmente la influencia de su madre sembró en el espíritu de Orson Welles una notable sensibilidad que acercaría a este genial actor, productor y cineasta a los más grandes maestros de la literatura, y a llevar a otros escenarios de las artes (teatro, radio y cine) propuestas inspiradas en su obra de gran calidad e ingenio; consideradas por la crítica de su época y la actual, como piezas indispensables y de una notable influencia en el trabajo de muchos creadores contemporáneos.

 

Era sólo un niño de diez años cuando Orson Welles escenificaba en su colegio piezas como El extraño caso de Dr Jekyll y mister Hyde, obra original del escritor Robert Louis Stevenson, uno de los grandes autores de la literatura fantástica, y su debut teatral en Broadway se llevó a cabo integrando el elenco de una adaptación de Romeo y Julieta, una de las más conocidas tragedias shakesperianas.

 

Corría la década de los treinta y el actor estadounidense no tardaría en fundar el Mercury Theatre, una compañía con la que alcanzó un gran éxito, la misma que le acompañó en su adaptación de La guerra de los mundos de H.G.Welles, su pasaporte a la fama luego de haber generado el pánico entre los habitantes de Nueva Jersey.

 

 

Su éxito en la CBS con la adaptación de esta novela de ficción le abrió las puertas de la gran pantalla y fue así como se llevó a cabo el rodaje de Citizen Kane, una de la producciones cinematográficas más importantes de la historia, considerada por algunos críticos como la mejor película que se ha hecho jamás.

 

Con el éxito en el bolsillo y el reconocimiento de los medios de su época, Welles no dio la espalda a los clásicos y llevó a cabo la adaptación de varias piezas teatrales atribuidas al Bardo, entre ellas Julio César (donde los soldados vestían la camisa negra de los Nazi, justo en el momento en que el poder de Hitler crecía en Alemania) y que consiguió una portada en el Time Magazine debido a su éxito.

 

Orson Welles 2

 

Orson Welles también llevó a la radio varios fragmentos de las piezas shakesperianas, donde el actor y director de Wisconsin dio vida a Hamlet, Romeo y Julieta, Ricardo III y Macbeth, la tragedia sobre la que se ciernen tantas hipótesis y especulaciones que giran en torno a una supuesta maldición que cae sobre todo aquel que decida escenificar esta obra (habrá que preguntar a Michael Fassbender cuál fue su experiencia el año pasado, cuando se grabó la más recientes adaptación de este clásico, dirigida por Justin Kurzel).

 

Convencido de que el trabajo literario de Shakespeare estaba hecho para ser leído, disfrutado e interpretado, más que estudiado y diseccionado por la crítica, con la edad madura de Welles llegó la adaptación cinematográfica de Macbeth (1947), Otelo (1952) una producción que le tomó tres años de trabajo, donde además el cineasta tuvo que poner mucho dinero de su bolsillo para poder llevar a buen puerto la historia de El moro de Venecia, y Campanadas a medianoche (1965), una obra cinematográfica muy alabada, en la que a través de Falstaff (interpretado por el propio Welles) el cineasta se pasea por buena parte de la obra literaria del dramaturgo inglés.

 

Shakespeare en el cine

 
Razón tuvo Orson Welles al decir: “Es posible que Shakespeare no se sorprendiera al saber que sus obras aún están haciendo ganar dinero a productores y fama a actores en todo el mundo.”, ya que pocos autores clásicos han tenido la fortuna de ser adaptados, interpretados y escenificados tantas veces y de formas tan variopintas. Si bien es cierto que la mitología griega ha dado la base arquetipal para la construcción de argumentos y personajes universales, Shakespeare logró en el siglo XVII, y hasta nuestros días, hacer repercusión de esta máxima, donde muchas de las historias de amor contemporáneas y los dramas familiares, descansan sobre el cimiento de esquemas como Romeo y Julieta, Otelo o El rey Lear.

 

Como mencionamos anteriormente, una de las más recientes adaptaciones de Macbeth vio la luz en el 2014, con la dirección de Justin Kurzel y la participación de Michael Fassbender en el papel protagónico de esta producción británica.

 

También del año 2014 es Haider, una pieza que consiste en una adaptación de la tragedia de Hamlet, la tercera versión shakesperiana que lleva a cabo el cineasta indio Vishal Bhardwaj, protagonizada por Shahid Kapoor, Tabu, Shraddha Kapoor y Kay Kay Menon.

 

Si parece sorprendente saber que Shakespeare ha llegado a Bollywood, podríamos acotar ahora mismo que la obra del británico no conoce las fronteras. Goliyon Ki Raasleela: Ram-Leela es una producción india del año 2013 que fue dirigida por Sanjay Leela Bhansali y que está basada en la historia de amor de Romeo y Julieta. Encabezan el reparto Ranveer Singh y la carismática Deepika Padukone.

 

El director Xiaogang Feng rodó en el 2006 la cinta Ye Yan (El banquete), una historia que se desarrolla en la China imperial en la que se interpreta el argumento de Hamlet. Zhang Ziyi da vida a la emperatriz y Daniel Wu es el príncipe heredero que regresa para tomar venganza.

 

Huapango es una curiosa e interesante adaptación de Otelo, llevada al México profundo. Iván Lipkies tomó en sus manos la dirección de este largometraje del año 2004 que contó con las actuaciones de Alejandro Tomassi, Manuel Landaeta y Lisset. Consiguió cinco premios Diosa de Plata, entre ellos mejor película, mejor dirección y mejor actuación masculina (para Tomassi).

 

Kenneth Branagh no sólo ha dirigido múltiples adaptaciones cinematográficas de la obra de Shakespeare (como Hamlet y Mucho ruido y pocas nueces), también ha formado parte del elenco de piezas como Othello de Oliver Parker, una producción del año 1995 donde el actor británico interpretó a Yago, acompañado de Laurence Fishburne como el moro e Irene Jacob como Desdémona.

 

Michael Hoffman presentó en el año 1999 una encantadora versión de El sueño de una noche de verano, en la que consiguió reunir para el elenco a grandes figuras como Kevin Kline, Michelle Pfeiffer, Calista Flockhart, Rupert Everett, Stanley Tucci y Christian Bale.

 

Anthony Hopkins encarnó la piel de Tito Andrónico en una obra experimental dirigida por Julie Taymor en el año 1999 y que lleva por nombre Titus. Esta tragedia de terror está inspirada en el Imperio Romano; sin embargo, la propuesta de Taymor es anacrónica, desarrollándose en un tiempo y espacio indefinido.

 

Leonardo DiCaprio dio vida a Romeo en una interesante versión de la tragedia romántica de Shakespeare, llevada a cabo por el cineasta australiano Baz Luhrmann en 1996 y donde Claire Danes da vida a la joven Capuleto. La adaptación, que resultó ser un musical con una propuesta visual y artística sumamente interesante, consiguió una nominación al Oscar y cuatro premios BAFTA, entre ellos la mejor dirección y el mejor guión adaptado.

 

Looking for Richard fue un interesante experimento del actor Al Pacino, donde se lleva a cabo una acercamiento ameno e innovador a la pieza Ricardo III. La obra, concebida como un making of, contó con la participación de Winona Ryder y Kenneth Branagh. El conocido actor estadounidense también protagonizó en una versión de El mercader de Venecia y El rey Lear, ambas dirigidas a principios del 2000 por Michael Radford.