The Catcher in the Rye (El guardián en el centeno) pasó de ser el libro más prohibido en la década de los cincuenta, a ser el segundo texto más estudiado en los institutos estadounidenses hacia la década de los ochenta, al punto de que en los años noventa figuraba como el décimo libro más leído en las bibliotecas de esta nación norteamericana, manteniéndose en los 10 primeros peldaños hasta el año 2005.

¿Qué tiene de especial esta novela que figura en los anales de la historia literaria como una de las obras censuradas? Inicialmente el texto de Salinger fue vetado por su lenguaje provocador y hacer mención al alcohol, el tabaquismo y la prostitución sin tapujos, retratando la sexualidad y la ansiedad de los adolescentes.

La historia, narrada en primera persona por Holden Caulfield, su protagonista, cuenta parte de la vida de este adolescente de 16 años, desde que es expulsado de Pencey Prep, hasta que decide volver al hogar de sus padres para reencontrase con su amada hermana Phoebe, una niña de apenas diez años que lo hace rectificar y reflexionar.

La notable influencia de este personaje, considerado por algunos críticos como un instigador de masas, puede evidenciarse en la cantidad de artistas que han hecho referencia a su nombre o a su historia en su trabajo literario, musical y cinematográfico, a pesar de que J. D. Salinger prohibió cualquier tipo de adaptación a la gran pantalla de su obra.

Guns N’ Roses, la conocida banda de rock norteamericana, ya disuelta por las diferencias entre Axl Roses y Slash, tiene un tema que lleva el mismo nombre de la novela, We Didn’t Start the Fire de Billy Joel está inspirada en el libro, y así como ellos agrupaciones como The Offspring, Beastie Boys, Green Day, Jonas Brothers y My Chemical Romance también han compuesto e interpretado temas que tienen como fuente de inspiración la obra de Salinger.

Holden

Controversia: libro de culto de asesinos

Las tristes coincidencias han llevado a The Catcher in the Rye a aparecer en escenas de sonados homicidios, o al menos la novela ha sido mencionada por algunos delincuentes como obra de culto, de una notable influencia en sus pensamientos y actitud ante la vida.

John Hinckley Jr, el hombre que intentó asesinar a Ronald Reagan en el año 1981, declaró que estaba obsesionado con la obra de Salinger, pero no fue el único: Charles Manson, fundador de La Familia y autor del asesinato de Sharon Tate; Robert John Bardo, quien asesinó a la actriz Rebecca Schaeffer; Lee Harvey Oswald, el presunto asesino de John F. Kennedy; y Sirhan B. Sirhan, involucrado en la muerte de Robert F. Kennedy, admitieron en algún momento su predilección por la novela de 1951.

El caso de Mark David Chapman es quizá el más explícito de todos los mencionados anteriormente. Si bien es cierto que Bardo llevaba consigo una copia de The Catcher in the Rye cuando dio muerte a Rebecca Schaffer, y que el libro de Salinger fue hallado sobre la mesa de noche de John Hinkley cuando la policía entró a su apartamento, fue el asesino de John Lennon el que usó la novela de un modo más directo.

La mañana en la que Chapman decidió dar muerte al fundador de The Beatles, adquirió un ejemplar de El guardián en el centeno, escribió en sus páginas iniciales “esta es mi declaración” y se propuso seguir al compositor y cantante, hasta que le dio muerte en la puerta del edificio donde residía en la ciudad de Nueva York.

Chapman se comunicó con la policía, dijo que la razón por la que había cometido el crimen estaba escrita en las páginas de Salinger y se puso a leer el libro de modo impasible, mientras esperaba la llegada de las autoridades. En su declaración admitió que una buena parte de él era Holden Caulfield, mientras que el resto debía tratarse del demonio.

Salinger seguramente nunca imaginó que en torno a su trabajo literario se tejerían tantas intrigas y especulaciones, al punto de que algunos críticos amarillistas tildan a su novela de “misteriosa” y han querido dar a entender que en ella se encuentra un mensaje oculto. Incluso existe una hipótesis de que la CIA empleaba fragmentos de El guardián en el centeno para su programa de Mind Kontrol Ultra (MK Ultra), experimentos que fueron suspendidos a principio de la década de los setenta.