La llegada de la fotografía supuso un duro cambio para los ilustradores y artistas que, mediante la producción de piezas xilográficas y calcográficas, se ganaban la vida ilustrando portadas de diarios, pasquines y carteles en general. Poco a poco las imágenes capturadas con una cámara fueron ganando terreno, mientras que en el área editorial brillantes ilustradores como Gustave Doré, Randolph Caldecott, Walter Crane, Dante Gabriel Rossetti y Kate Greenaway seguían poniendo su inconfundible trabajo gráfico a textos como El Quijote, los cuentos victorianos de Mary de Morgan, El Paraíso Perdido de John Milton y más.

Picasso es uno de los artistas plásticos que más contribuciones ha hecho al trabajo editorial. Se presume que entre el año 1905 hasta 1974, el genio español llegó a ilustrar alrededor de 156 libros, muchos de ellos de artistas como Max Jacob, Paul Éluard y Tristan Tzara, obras que, dicho sea de paso, integraron una exposición que se llevó a cabo en el Museo de Brandhorst de la ciudad de Berlín a finales del año 2010.

El intérprete cubista puso su sello a obras de Prosper Merimée, Honoré de Balzac, y también tuvo la oportunidad de ilustrar a clásicos, entre los que destacan los poemas de Píndaro, la comedia Lisístrata de Aristófanes y las Metamorfosis de Ovidio, una obra maestra de las letras latinas. En los trabajos que realizó para estas tres obras destaca el predominio de una línea pulcra y un regodeo en la temática grecorromana, que supo reproducir muy bien, sin perder su esencia como creador.

Picasso GóngoraMuchos críticos y estudiosos de la obra de Picasso en todas sus manifestaciones, coinciden en que posiblemente su trabajo más sólido como ilustrador fue el que llevó a cabo para los poemas de Góngora, en el año 1948. La obra está integrada por 41 aguafuertes y aguatintas, y es bastante probable que una de sus más llamativas características sea la transcripción manuscrita de los textos en español de puño y letra del propio Picasso, quien con su particular caligrafía, sumada a sus estudios y dibujos, le dio al libro el toque maestro de línea editorial.

Matisse, Chagall y Manet, del lienzo al folio

Matisse

Además de Pablo Picasso, otros grandes maestros de la pintura fueron convocados para acompañar grandes obras literarias con sus creaciones artísticas. Es sumamente interesante, por ejemplo, la interpretación que lleva a cabo Matisse del Ulises de James Joyce, una obra que ha pasado a la historia por su enorme complejidad narrativa y de la cual el artista francés supo obtener un lenguaje erótico y sensual subyacente para inspirar en él sus láminas.

Raven_Manet_B2

Aunque en el momento de su publicación (1875) la traducción de El Cuervo de Edgar Allan Poe llevada a cabo por Stéphane Mallarmé e ilustrada por Édouard Manet no consiguió la receptividad esperada, hoy en día es una edición que vale lo suyo. Poe alcanzó la popularidad casi de inmediato con la difusión de este poema en el año 1845 y el autor norteamericano se convirtió en motivo de admiración por parte de autores contemporáneos como Baudelaire y el propio Mallarmé. La edición ilustrada por el maestro impresionista está compuesta de cinco ilustraciones oscuras y esquemáticas, donde retrata al traductor del texto.

Marc Chagall

Chagall consideraba que la Biblia era la fuente más grande de poesía de todos los tiempos. Las primeras reflexiones del artista bielorruso en torno a las ilustraciones de la biblia dieron inicio en 1920 y ya para la década de los 30 el editor Ambroise Vollard trató de seducirlo con la idea de que emprendiera el titánico proyecto, ayudándolo económicamente en un viaje a Palestina para que entrara en sintonía con la Tierra Santa. No fue sino hasta finales de los años 50 que las valiosas litografías de Chagall inspiradas en las sagradas escrituras vieron la luz. Hoy en día las piedras usadas para la impresión fueron destruidas, y las impresiones están en manos de las más grandes bibliotecas del mundo.

Dalí Divina Comedia

Entre los años 1960 y 1965, el pintor surrealista Salvador Dalí emprendió dos encargos sumamente importantes como ilustrador. El primero de ellos fue inspirado en La Divina Comedia de Dante Alighieri, con motivo a una edición que conmemoraba el 700 aniversario del nacimiento del poeta italiano. Tras la querella que supuso para muchos que el gobierno italiano convocara a un artista extranjero, el proyecto se engavetó y no fue sino hasta el año 64 que vio la luz, gracias al auspicio de Joseph Foretquien.  El texto fue editado en seis tomos y está compuesto de 100 acuarelas, que a su vez fueron adaptadas a 3.500 tacos xilográficos para poder llevar a cabo la impresión a gran escala.

Dalí Alicia

El segundo encargo que recibió Dalí hacia los primeros años de la década de los 60 fue Alicia en el País de las Maravillas, un proyecto que resolvió con 12 heliograbados que se caracterizan por una soberbia estética psicodélica, muy acorde con la época. La edición, llevada a cabo por Maecenas Press-Random House tuvo un tiraje limitado y hoy en día posee un valor enorme.

Ángela León Cervera

@aleon107