La Corte de Apelaciones de Santiago sigue en pie con las investigaciones en torno a la muerte del poeta chileno Pablo Neruda. Históricamente, la biografía del autor de 20 poemas de amor y una canción desesperada, asegura que falleció en la Región Metropolitana de Santiago, un 23 de septiembre del año 1973 a causa de un cáncer de próstata muy avanzado, en las instalaciones de la Clínica Santa María.

Hacia el año 2013, el juez Mario Carroza tenía compilado una serie de investigaciones en torno a la muerte del ganador del Premio Nobel de Literatura y pidió a la Fundación Pablo Neruda los permisos necesarios para exhumar el cadáver del poeta, que yace en Isla Negra, y hacer los debidos estudios forenses que ayudaran a determinar las  verdaderas causas de su deceso.

Originalmente la Fundación Pablo Neruda se negó a las peticiones de Carroza por considerarlo una profanación, pero finalmente accedieron, decidiendo confiar en los resultados del examen tanatológico. Para noviembre del año 2013, Patricio Bustos, director del Servicio Médico Legal de Chile, descartó la teoría de que Neruda fuese envenenado y ratificó su muerte a causa del cáncer, pero Rodolfo Reyes, sobrino del poeta, no estuvo de acuerdo con las conclusiones.

La investigación continuó y, a dos años de los primeros estudios, la teoría de que Pablo Neruda muriera a manos de terceros parece estar prácticamente confirmada. Hay varios hechos que llevan a pensar que el fallecimiento del escritor chileno se produjo en circunstancias sumamente sospechosas.

Su muerte ocurrió 17 días después del alzamiento militar de Augusto Pinochet contra el gobierno del socialista Salvador Allende. En la reseña sobre su muerte, el diario El Mercurio apuntó que a Neruda se le había aplicado un calmante en el área abdominal, una irregularidad muy curiosa tomando en cuenta que este tipo de fármacos se suministran por vía intravenosa o mediante el uso de catéter.

El urólogo tratante, emitió el certificado médico de defunción por vía telefónica, sin siquiera examinar al paciente. Muchos atribuyen esta anomalía al toque de queda impuesto, pero los estudios apuntan hacia una gran confabulación que podría incluir al chófer del poeta, entre otras personas.

Un equipo de científicos conformado por especialistas de España, Estados Unidos, Dinamarca y Canadá, estudian el origen del estafilococo dorado, la posible bacteria que le fue inoculada a Neruda horas antes de su muerte y que pudo haber sido generada en un laboratorio. De ser cierta esta teoría, médicos y personal de salud trabajaban en complicidad con los militares simpatizantes del régimen de Pinochet, quienes manipulaban y experimentaban con armas químicas y biológicas.

Las conclusiones de este estudio serán emitidas en un informe que promete ser publicado en marzo del 2016.

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    07/05/2016 at 11:19 pm

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