Fiódor Mijáilovich Dostoyevski nació en 1821 en Moscú y murió en 1881 en San Petersburgo. Su padre era médico, pero con el destructivo vicio de la bebida, además de tener una fuerte personalidad y una actitud dictatorial, todo lo contrario que su madre, María Fiódorovna Necháieva, una mujer cariñosa, de buen carácter y amante de la cultura.

 

Cuando el escritor tenía 11 años, toda su numerosa familia (tenía siete hermanos) se traslada a la aldea de Darovoye, en Tula, lugar en donde su padre había comprado unas tierras. Pero cinco años más tarde, en 1837, murió la madre a causa de una tuberculosis. Un año después el joven Fiódor se trasladó con su hermano Mijaíl a San Petersburgo para estudiar en la Escuela de Ingenieros Militares. Su hermano no fue aceptado por problemas físicos. Fiódor terminó su instrucción a los 22 años con el grado de subteniente. Su insociabilidad y su sentido de la justicia lo llevaron a militar en células clandestinas opositoras al zar.
 
En 1839 falleció su padre, asesinado a manos de sus siervos (era legal tenerlos para los trabajos del campo), hartos del comportamiento despótico de su amo. En esa época de estudiante el futuro escritor empezó a aficionarse al juego y se convirtió en un ludópata, lo que le acarreó numerosas deudas y muchos problemas emocionales a lo largo de su vida. La muerte violenta de su padre contribuyó a que el joven Dostoievski sufriese una crisis nerviosa y empezara a padecer sus primeros ataques epilépticos.
 

DEPORTACIÓN A SIBERIA

 
Se estrenó en la literatura en 1846, a los veinticinco años, con la novela Pobres gentes, con la que alcanzó una notable relevancia en su país. Su penetrante descripción del alma humana, su implicación emocional con lo relatado y su aguda descripción social estaban ya en lo que luego serían las sólidas bases de su influyente estilo literario. Pero tras la publicación de esta obra, el escritor sufrió una condena a muerte y la deportación a Siberia.
 
Se había asociado con un grupo clandestino de intelectuales socialistas perseguidos por el régimen zarista, por lo que será detenido con muchos de ellos, encarcelado y condenado a muerte. Tan solo cinco minutos antes de la ejecución se les conmutó la condena por el exilio a Siberia, en donde Dostoyevski tuvo que pasar cuatro años de trabajos forzados en condiciones muy penosas.
 
En su estancia en Siberia dedicó mucho tiempo a la lectura de la Biblia, empapándose de espiritualidad y aprendiendo en ella el valor del sufrimiento como liberación de la existencia. Cumplida la condena, lo enviaron a Mongolia como soldado, hasta que en 1859 pudo volver a Rusia. En el año 1857 se había casado con María Dimitrievna Isaieva, una mujer viuda con la que no consiguió ser feliz. El nuevo zar, Alejandro II, concedió ese mismo año una amnistía y Dostoyevski recuperó su linaje y la libertad.
 
Desde la publicación de Pobres gentes, en estos 13 años transcurridos, escribió varias obras que habían sido muy poco celebradas por la crítica y los lectores de su país. Así, El doble (1846), La patrona (1847), Noches blancas (1848) o Nietochka Nezvanova (1849) fueron acogidas sin el menor entusiasmo. Será a la vuelta del destierro, ya cuarentón, pobre y poco reconocido, cuando escriba sus mejores novelas.
 
En 1861, junto a su hermano Mijaíl, fundó la revista El Tiempo, en la que dio a la luz alguna de sus obras poco antes de que la publicación acabase siendo censurada. Tres años después creó Época, en la que publicó varios relatos, entre ellos la sátira El cocodrilo. 1864 fue un año trágico para el autor ruso, ya que perdió a su mujer a causa de la tuberculosis. También falleció su hermano Mijaíl, a quien estaba muy unido.
 

VIAJE A EUROPA

 
Atormentado por la epilepsia, y tras la muerte de su esposa, Dostoievski inició un viaje por Europa. Corría el año 1863 cuando se dirigió a París en busca de su amante, Polina Súslova, una joven rusa 16 años más joven que él, a la que había conocido en la revista El Tiempo. Con Polina recorrió gran parte de Europa, viaje que le inspiró el libro Notas de invierno sobre impresiones de verano (1863), en el que se mostró muy crítico con los ambientes europeos. Pero el desamor llegó al corazón del atormentado Fiódor, que se encontró con que su bella rusa lo engañaba con un estudiante español y rechazó su proposición de matrimonio.
 
Fue en ese peregrinaje por el Viejo Continente cuando se detuvo en la ciudad balneario de Wiesbaden. Una mañana descubrió la ruleta del casino y se inició en el juego por matar el tiempo. Unas pocas monedas le permitieron ganar diez mil francos. El veneno del juego le había sido inoculado. Una obra maestra de literatura universal comenzaba a fraguarse (El jugador).
 
Tras las ganancias iniciales vinieron, irremisiblemente, las pérdidas. La fiebre ludópata lo asaltó con especial fuerza en Baden-Baden. Allí jugó con la fe del que cree tener el sistema para el triunfo infinito, sin control ni escrúpulos. Ganó a veces, pero perdió mucho más y regresó a Wiesbaden en busca del golpe de suerte definitivo. Allí, arruinado, comenzó a escribir El jugador. Nadie como Dostoyevski describió mejor la locura del juego.
 
«Recordar solo lo que me ocurrió hace siete meses en Roulettenburg, antes de mis pérdidas definitivas en el juego. ¡Ah!, ese fue un ejemplo notable de firmeza: lo perdí todo entonces, todo… salí del casino, me registré los bolsillos, y en el del chaleco me quedaba todavía un gulden: «¡Ah, al menos me queda con qué comer!», pensé, pero cien pasos más adelante cambié de parecer y volví al casino. Aposté ese gulden a manque (esa vez fue a manque) y, es cierto, hay algo especial en esa sensación, cuando está uno solo, en el extranjero, lejos de su patria, de sus amigos, sin saber si va a comer ese día, y apuesta su último gulden, así como suena, el último de todos. Gané y al cabo de veinte minutos salí del casino con ciento setenta gulden en el bolsillo».
 
En 1866 se casó con su secretaria particular, Anna Grigorieva Snítkina, con la que viajó por Europa de nuevo para olvidarse de los múltiples acreedores que lo acosaban por deudas de juego. Con ella tuvo cuatro hijos, dos mujeres y dos varones.
 
En la última etapa de su vida publicó algunos de sus mejores trabajos, como la mencionada El jugador (1866), El idiota (1868), Crimen y castigo (1866), El eterno marido (1870), Los endemoniados (1872), Diario de un escritor (redactado entre 1873 y 1881), y una de sus obras maestras, Los hermanos Karamazov (1880).
 


Fiódor Dostoyevski murió en San Petersburgo el 9 de febrero de 1881
. Tenía 59 años. Está enterrado en el monasterio Alexander Nevsky, de esta ciudad.
 

Fuente: La voz de Galicia.