Blow Up

Casi diez años más tarde del estreno de Blow Up, Julio Cortázar confesó a Hugo Guerrero en una entrevista que se publicó en la revista Siete Días de Buenos Aires, que Carlo Ponti había pagado al escritor argentino 4.000 dólares por los derechos de su cuento “Las babas del diablo”, relato en el que se inspira la exitosa producción dirigida por Michelangelo Antonioni.

 

Entre dispersiones de nubes de múltiples formas, el vuelo de palomas y eventualmente gorriones, la voz de un narrador que va del yo al tú, para de pronto reparar en ellos, en nosotros, “Las babas del diablo” narra un domingo ordinario en la vida de Roberto Michel, un traductor franco-chileno residente en París que un sorpresivo domingo soleado de noviembre, decide tomar su Cóntax 1.1.2 para salir a fotografiar los alrededores.

 

Blow UpUna particular situación entre un adolescente y una mujer rubia en la punta de la isla de Saint-Louis, hace que Michel olvide por momentos el cigarrillo que acababa de encender en aquella soleada mañana parisina, y comience a esperar con ansias el instante oportuno de oprimir el obturador de su cámara y llevarse a su casa un breve y curioso segundo como recuerdo de aquel día de noviembre.

 

No sin antes discutir con la rubia y propiciar la nerviosa huída del adolescente, Michel logra escapar de la isla airoso, llevando la comprometedora imagen del coqueteo consigo, a pesar de que la mujer implicada en su fotograma demandó del fotógrafo la película con insistencia. Una vez de vuelta en su residencia, sus elucubraciones van de la traducción de un texto de José Alberto Allende a la fotografía de aquel domingo, ampliada a un formato afiche y colgada en una de las paredes de su habitación.

 

Blow Up Una frase en francés que pretende traducir las palabras de Allende en español se queda inacabada en el papel, mientras que la imagen, que por momentos cobra vida antes los ojos inquietos de Michel, comienza a revelarle secretos, ojos vacíos, detalles imperceptibles, muecas del momento inmortalizado por su Cóntax.

 

Este cuento, escrito en el año 1959 e incluido en el libro Las armas secretas, fue el boleto al éxito de Michelangelo Antonioni. El cineasta italiano consiguió la fama internacional en el año 1967, cuando ganó la palma de oro en el Festival de Cine de Cannes con Blow Up, un largometraje italo-británico protagonizado por David Hemmings, Vanessa Redgrave y Sarah Miles.

 

Blow UpJulio Cortázar en su narración cuestiona el poder de la imagen, no sólo desde el enfoque literario, apelando progresivamente a diferentes voces narrativas que disgregan y se conjugan en la recreación de los hechos que una cámara captura en un efímero instante, sino también mediante la interpretación de una fotografía, que va de lo estático al movimiento, al universo que se invierte en el prolongado espacio de la contemplación.

 

Roland Barthes y Joan Fontcuberta acudieron a Blow Up en algunos de sus estudios teóricos sobre la fotografía, el cuestionamiento del oficio del fotógrafo y su enfoque, como artesano de la imagen permanente; estática, pero imperecedera. Este fragmento, de Las babas del diablo, nos permite entender el enfoque de Cortázar a este respecto:

 

“Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías, actividad que debería enseñarse tempranamente a los niños pues exige disciplina, educación estética, buen ojo y dedos seguros. No se trata de estar acechando la mentira como cualquier repórter, y atrapar la estúpida silueta del personajón que sale del número 10 de Downing Street, pero de todas maneras cuando se anda con la cámara hay como el deber de estar atento, de no perder ese brusco y delicioso rebote de un rayo de sol en una vieja piedra, o la carrera trenzas al aire de una chiquilla que vuelve con un pan o una botella de leche.”

 

Blow UpAntonioni declaró en la rueda de prensa del Festival de Cannes que necesitaba de otra película para explicar Blow Up. El film obtuvo un rotundo éxito y acercó a las personas a la literatura de Cortázar, despertando un enorme interés por los cuentos del escritor argentino. En lo que respecta al autor de Rayuela, confiesa que vio la película “como un espectador cualquiera… estaba en Amsterdam, un día de lluvia; estrenaban ‘Blow up’, pagué mi entrada y la vi. Me gustó mucho”.