Frankenstein en una de sus versiones cinematográficas

 

A Mary Shelley le debemos la creación del género de ciencia ficción en la literatura, cuando durante el largo invierno del año 1816 la escritora inglesa concibió una novela gótica, tomando como referencia las conversaciones que el médico John Polidori y su esposo Percy Bysshe Shelley, sostenían con frecuencia durante su estancia en Villa Diodati, gracias a la invitación que les había extendido Lord Byron.

Frankenstein surgió de una apuesta. Así como los personajes del Decamerón de Bocaccio ingenian narraciones para sobrellevar el hastío de su aislamiento a causa de los estragos de la peste, así Lord Byron invitó a sus huéspedes, los esposos Shelley y Polidori, su médico de cabecera, a escribir una historia de terror durante sus días en Suiza, apuesta que sólo cumplió el científico, con la creación del texto El vampiro, obra inspirada en las historias de estas criaturas que el propio Lord Byron había escuchado a lo largo de sus viajes por los Balcanes.

La idea del Moderno Prometeo vino a Mary Shelley por las discuciones que el médico y su marido sostenían acerca de los métodos científicos de Luigi Galvani y Erasmus Darwin. A finales del siglo XVIII el médico italiano descubrió la naturaleza eléctrica del impulso nervioso e instó a la ciencia a someter a cuerpos sin vida a la energía eléctrica, a fin de comprobar cómo los músculos parecían reanimarse con tales descargas.

Un sueño, que Shelley reproduce en el cuarto capítulo de su obra, y la curiosidad que le despertó la posibilidad de reanimar un cadáver mediante el uso de una descarga eléctrica, fue el material necesario para que la escritora se acercara en el año 1817 a la primera versión de su obra, que posteriormente fue revisada por su marido un año más tarde y reescrita por la autora en 1831.

De la estadía en la residencia de Lord Byron y, casi por casualidad, lo que inició como una inocente apuesta dejó un significativo legado literario, no sólo por el origen del género de ciencia ficción gracias a la magistral imaginación de Mary Shelley, sino también por el surgimiento del sub género vampírico a manos de Polidori, quien en 1819 publica su obra El Vampiro, primera narración que se conoce con esta temática y que daría origen, muchos años más tarde, a obras como Drácula, del autor irlandés Bram Stoker y las populares crónicas vampíricas de Anne Rice, cuyo título más conocido es Entrevista con el vampiro.