El pasado 6 de abril se celebró el septuagésimo tercer aniversario de la publicación de El Principito de Antoine de Saint-Exupéry. Esta hermosa obra literaria, considerada uno de los mejores libros del siglo XX, llegó primero a tierras estadounidenses antes de ser publicado en Francia, donde su primera edición data del año 1951.

 

n_84649_1Hasta la fecha, la obra cumbre de Saint-Exupéry ha sido traducida a 288 idiomas y no importa cuánto tiempo transcurra desde su creación, sus encantadores personajes y reflexiones no se extinguen, por el contrario, siguen brillando con una luz especial, capaz de robarle una sonrisa a todo niño o adulto que decida embarcarse con El Principito en su viaje por los planetas.

 

Precisamente por la inmortalidad de esta obra y la de sus valores, la edición francesa del diario Huffington Post presentó un artículo de Marine Le Breton en el que demuestra la vigencia de las premisas que Saint-Exupéry trató de transmitir a sus lectores.

 

Reencontremos nuestra creatividad infantil

A medida que nos hacemos adultos, el vínculo que durante la niñez manteníamos con nuestra imaginación y creatividad comienza a debilitarse. Empezamos a enfocarnos en aspectos económicos  y laborales que nos alejan de esa capacidad inventiva que la ciencia señala como una cualidad indispensable para la buena salud.

 

Sonreír constantemente no está mal

No debemos permitir que la seriedad nos gane como al hombre de negocios que cuenta constantemente todas las estrellas de la galaxia. Conviene ser un poco más flexible para que, con una sonrisa de por medio, podamos entender mejor el sentido de las cosas. Además, la ciencia ha demostrado con hechos que generosas risas habitualmente producen salud y bienestar a mediano plazo.

 

Que la rutina no te robe el tiempo

¿Cada minuto de tu vida debes encender tu farol? Pues Saint-Exupéry te invita a que te detengas por un momento y reflexiones acerca del tiempo que dedicas a ti mismo y a tu felicidad. Nuestro estilo de vida rutinario nos aleja, cada vez más, de las actividades que realizamos para nuestro esparcimiento y felicidad.

 

Sal de tu zona de confort

Si te identificas como el geógrafo del sexto planeta que conoce El Principito en su viaje antes de llegar a la Tierra, es momento de reflexionar. Mantenernos en la zona segura sin la intención de correr riesgos, sin descubrir nuevas facetas de nuestra personalidad o habilidades que jamás creíamos que desarrollaríamos, puede ser una carga bastante frustrante a futuro. ¡Explora, pero sobre todo permítete mirar dentro de ti y lo que verdaderamente anhela tu corazón!

 

Es más sencillo si lo sientes de verdad

BEG9701Muchos de nosotros hemos derramado al menos una lágrima con el capítulo XXI de El Principito, cuando el sabio zorro nos enseña que “Lo esencial es invisible a los ojos”. Así que es tiempo de permitirnos sopesar algunas cosas con el corazón, por su valor sentimental y espiritual, y olvidarnos por un instante de su precio, de su finalidad, y de otras tantas cosas banales capaces de convertir el detalle más bello en un objeto común y sin valor, salvo aquél que podemos pagar con el dinero.

 

Inténtalo. Si aún no has tenido la oportunidad de emprender este hermoso viaje junto al Principito, tal vez el momento de capturar un cometa y ponerte en órbita sea precisamente ahora.