El 5 de agosto de 1850 se produjo uno de los encuentros más trascendentales de la literatura norteamericana: el de Herman Melville y Nathaniel Hawthorne. Y es que si los acontecimientos hubieran sucedido de otro modo y este encuentro no se hubiera producido es probable que Moby Dick, la que para muchos es la mejor novela norteamericana de todos los tiempos, sería muy distinta a la novela que hoy en día conocemos.

 

A primera vista ambos escritores tenían muy poco en común. Quince años mayor, Hawthorne era sobre todo conocido por sus relatos, mientras que hasta ese mismo año Melville ya había escrito cuatro novelas, tres de las cuales ya tenían cierta fama. Sin embargo, si se les observa con más detenimiento comienzan a aparecer afinidades: ambos perdieron a sus padres a temprana edad, Hawthorne a los cuatro años y Melville a los trece ‒aunque Hawthorne, a diferencia de Melville sí tuvo figuras paternas en su infancia‒, ambos trabajaron en aduanas en algún momento de sus vidas y ambos sentían un profundo amor por el mar; Melville lo conocía bien desde su juventud y Hawthorne siempre vivió lo más cerca que pudo de él.

 

Pero volviendo al verano de 1850, ese año Melville compró una granja del siglo XVIII en Pittsfield, en el condado de Berkshire, Massachusetts, donde residían algunos escritores, entre los que destacaba, a solo seis kilómetros de distancia, Nathaniel Hawthorne. El primer encuentro entre ambos autores tuvo lugar en Stockbridge el mencionado 5 de agosto, en una excursión organizada por David Dudley Field. En ese momento Hawthorne tenía cuarenta y seis años y conocía y admiraba al menos una parte de la obra de Melville; este, por su parte, tenía treinta y uno y también había leído a Hawthorne y le gustaba su forma de escribir.

 

Poco después de empezar la caminata una tormenta repentina obligó al grupo a refugiarse, lo que permitió a Melville y a Hawthorne el reposo necesario para conocerse mejor. La conversación entre ambos escritores fue muy animada, tanto que dos días después Hawthorne escribiría a un amigo diciéndole: «Me gustó tanto Melville que le he pedido que venga a casa a pasar unos días conmigo». Así empezarían una serie de visitas que, junto con una afectuosa correspondencia, duraría dos años, hasta que la relación poco a poco se fue enfriando, de manera gradual e innevitable.

 

Durante dos años la amistad con Hawthorne sirvió a Melville como inspiración y estímulo creativo. De hecho, se suele reconocer la influencia de Hawthorne como uno de los principales catalizadores detrás de la decisión de Melville de transformar lo que en principio hubiera sido una aventura de caza de ballenas desenfadada en la obra maestra dramática que conocemos. Así se explica que cuando Melville publicó Moby Dick, en noviembre de 1851, se la dedicara a Hawthorne. En cuanto a la influencia de Meville sobre Hawthorne hay que decir que si bien apenas hay rastros en esa misma época, en 1950, Hawthorne también escribió la que sería su gran obra maestra, La letra escarlata.

 

A partir de 1852 la relación entre ambos escritores se enfrío rápidamente y perdieron toda relación. Después de la publicación de Moby Dick solo se reunirían dos veces más. En agosto de 1852 Melville escribió a Hawthorne compartiendo una idea para un posible relato titulado «La historia de Agatha», sobre una mujer que se casaba con un náufrago y después era abandonada por él. La idea de Melville era que Hawthorne escribiera ese relato, pero este no se interesó demasiado por el tema y le contestó a Melville que la escribiera él mismo ‒lo cual no hay constante de que hiciera‒. Los motivos de este distanciamiento son un misterio, aunque es posible que Hawthorne no cumpliera todas las expectativas que Melville había puesto en él.

 

Según el historiador Rictor Norton es muy probable que Melville fuera homosexual ‒recordemos que Moby Dick está llena de referencias y episodios con un alto componente homosexual‒ y que se enamorara de Hawthorne en cuanto lo conoció. Según esta teoría es posible que Melville se sintiera desengañado ante la falta de afectividad de Hawthorne y que decidiera cortar la relación por lo sano cuando en 1953 Hawthorne fue nombrado cónsul norteamericano en Liverpool y se trasladó a vivir al viejo continente.

 

Fuente: Culturamas